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Revista TXT, 16.4.04 Julio Nudler
“...Bardos Cadeneros es una de las máxinas expresiones del auge de este instrumento (la guitarra), que encarna como ningún otro todos los géneros de la música popular argentina, tanto urbanos como rurales. Por eso, junto a los tangos, asoman en el repertorio valses, milongas, cifras, o estilos, en una dimensión nacional como la de hace setenta, ochenta o noventa años. El propio nombre de este grupo revela su propósito, que Bardos Cadeneros plasma con dos guitarras, un guitarrón y la vibrante voz de Hernán Lucero, uno de los mejores cantores actuales, si no el mejor... .”
La Nación, 20.7.03 Gabriel Plaza
La hipótesis de que el tango comienza a resurgir a partir de nuevas agrupaciones se termina de confirmar con ediciones independientes como ésta. El grupo de tres guitarras y un cantor bautizados Bardos Cadeneros, formado hace tres años, asoma en otra vertiente riquísima del tango. Rastreando los rasgos criollos del género, como valsecitos, milongas y tangos de autores como Anselmo Aieta, el grupo trabaja una estética campera y una línea interpretativa a partir de la voz de Hernán Lucero, que pone la voz justa para que se luzcan esos versos criollos que resurgen del olvido en su sentimental y económico fraseo. Las guitarras y el guitarón aportan el empuje y la sutileza que precisan estas versiones despojadas de ornamentaciones. Un disco revisionista que tiene la virtud de sonar creíble y generar un placer parecido al de las grabaciones con ruido a púa.
Clarín, 23.7.03 Mariano del Mazo
La remoción del repertorio criollo es una tendencia que lleva sus años. Primero fueron Luis Cardei y Lidia Borda y sus reminiscencias respectivas de Raúl Berón y Ada Falcón; después otras expresiones que sumaron piezas de los 40 y 50. Bardos Cadeneros se insccribe en la tendencia haciendo pie en la tradición guitarrística. Con su entonción a lo Corsini, el cantor Hernán Lucero hace gala de una voz antigua y colorida que no cae en la afectación. Las guitarras enmarcan esa voz con la suciedad exacta y el cancionero se desliza sin obviedad entre valsecitos, tangos y milongas más o menos conocidos.
Página 12, 16.7.03 Diego Fischerman
Bardos Cadeneros, bautizados así en referencia a un poema de Horacio Ferrer, son cuatro: un guitarrón, dos guitarras y un cantor. El repertorio es subsidiario de una esencia que se quiere recuperar. La de ese territorio impreciso que marcó los orígenes del tango, entre la ciudad y el campo. Temas de García Jiménez y Aieta conviven con una cifra anónima (“Mi revenque plateao”), un vals de Corsini y Charrás, otro de Manzi y Piana. Diferentes épocas para una idea homogénea de rescate del pasado.
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